Comprueba con este breve test qué tanto corresponden las instalaciones de tu institución educativa a las últimas tendencias de diseño, pedagogía y arquitectura. Si respondes afirmativamente la mayoría, puedes estar tranquilo, tu lugar de estudio, o el de tus hijos, es un espacio idóneo para el aprendizaje.

  1. Los salones y demás espacios cautivan y motivan a las nuevas generaciones a frecuentarlos.

    La educación no tiene por qué ser aburrida; los espacios de aprendizaje deben incentivar el amor por el estudio; inspirar y acoger a las personas para crear sentido de pertenencia.

  2. Los espacios cuentan con colores brillantes que, sin saturar visualmente, traen alegría y despiertan la creatividad.

    El color puede ir en corredores, muebles, pisos y algunas paredes. Su presencia es importante para hacer que los espacios sean más divertidos y creen una atmósfera alegre y positiva para los estudiantes.

  3. Las estaciones de trabajo permiten y estimulan el movimiento natural del cuerpo.

    Además de proporcionar buen soporte y comodidad, el mobiliario debe ser flexible para permitirle al cuerpo moverse con libertad, sin afectar la buena postura. El movimiento es necesario, pues favorece la circulación sanguínea y, con ello, la actividad cerebral y procesos como el de aprendizaje o la memoria.

  4. Los espacios tienen buena ventilación.

    Además de ayudar a bajar la temperatura del ambiente, la ventilación es fundamental para la oxigenación cerebral. Sin aire fresco, los estudiantes pueden caer en estados de modorra y desconcentración.

  5. Las estaciones de trabajo permiten a los estudiantes estirar completamente las piernas.

    Cuando el espacio es insuficiente para estirar completamente las piernas, la sangre deja de circular por el cuerpo con la misma facilidad, y puede hacer que los músculos y, el cuerpo en general, entre en un estado de tensión, desfavorable para el aprendizaje.

  6. Los salones tienen un largo y un ancho muy parecido, de modo que son más cuadrados que rectangulares.

    Los salones suelen ser rectangulares, pero cuando son demasiado alargados impiden que los estudiantes ubicados en los laterales tengan buena visibilidad. (Ver: Artículo “Aulas activas”)

  7. La iluminación de los espacios es, en su mayor parte, natural.

    La iluminación artificial, cuando no es la adecuada, puede ser más pesada, y generar una sensación de cansancio en los ojos. Además, se ha demostrado que la luz natural mejora resultados de las pruebas en colegios hasta en un 25% más que la luz artificial.

  8. Las ventanas cuentan con cortinas que permiten graduar la entrada de luz.

    Cada actividad, para comodidad de los estudiantes, requiere un nivel de luz específico, por eso es necesario que ellos puedan tener siempre el control de la misma.

  9. Las estaciones de trabajo son ligeras y permiten crear distintas distribuciones según las actividades de clase.

    Un mobiliario que permita varias configuraciones fomenta el aprendizaje en grupo al tiempo que ayuda a incentivar la participación activa del cerebro, así como a la evolución de nuevas pedagogías.

  10. Las aulas están libres de columnas u otros elementos que puedan entorpecer la visibilidad.

    En realidad las columnas son sólo un ejemplo; otros objetos, e incluso los estudiantes mismos (aquellos que son más altos) pueden representar interferencias visuales para otros; de ahí que la disposición de los lugares de estudio siempre debe ser planeada.

  11. Las instalaciones cuentan con rampas y zonas de acceso para personas con discapacidad.

    Los espacios de aprendizaje deben ser lugares para la inclusión; lugares asociados al acceso, a las oportunidades, y a creatividad; no a la restricción y a las limitaciones.

  12. Los salones y las áreas de lectura cuentan con aislantes acústicos.

    …De modo que los ruidos del exterior no interfieran la concentración de los estudiantes.