La era de las oficinas rígidas ha terminado, pues la forma de trabajar ha cambiado drásticamente en los últimos años. Los empleados han pasado de trabajar en un mismo puesto todos los días, a hacerlo de forma autónoma, entendiendo que trabajo es lo que se hace y no dónde se hace; hoy, los resultados están por encima de la presencia en la oficina, o de otro tipo de restricciones.

Los valores tradicionales de jerarquía, puntualidad y regularidad son ahora opacados por la comunicación, interacción y flexibilidad, y las empresas empiezan a entender que dirigir sus esfuerzos al bienestar e intereses de sus empleados, así como otorgarles una mayor libertad en el desarrollo de sus tareas puede traducirse en una importante ventaja competitiva para su crecimiento.
Esta tendencia hacia un trabajo flexible y, finalmente, hacia un espacio de trabajo flexible es ya una realidad en Europa y otras partes del mundo, y busca, principalmente, permitir a los usuarios de un espacio laboral tomar el control del mismo según las necesidades de su trabajo, de modo que sea el espacio el que se adapte permanentemente a los empleados y a sus tareas específicas, y no al contrario.

Las oficinas flexibles nacen del aprendizaje heredado de los espacios educativos, donde la rigidez ha sido reemplazada por la intención de brindar ambientes y herramientas que apoyen las necesidades psicosociales de sus usuarios y genere en ellos una sensación de libertad e independencia, y a la vez de pertenencia e identidad.

Los espacios laborales poco a poco han dejado de ser nidos de estaciones fijas asignadas a cada persona para convertirse en ambientes donde hay más posiciones móviles, diversos puntos de encuentro y zonas preparadas para responder a las necesidades laborales y emocionales de los empleados.
Las oficinas deben ser hoy hábitats donde cualquier área pueda convertirse en un espacio apropiado para cualquier empleado en un momento determinado, lo cual, sin duda, es la solución para retener el talento en una empresa, ya que, cada vez más, los empleados valoran la comodidad de elegir dónde trabajar en función de sus requerimientos, condiciones y objetivos.

Puede decirse que los espacios de trabajo viven hoy una coyuntura transicional que va del “yo” al “nosotros”, pues cada vez más se configuran como áreas de colaboración, donde las jerarquías resultan casi imperceptibles, donde se promueve el trabajo en equipo, y donde los empleados buscan encontrar un aliado para su desempeño diario, un aliado capaz de adecuarse a nuevas formas de trabajo condicionadas por la tecnología y la movilidad.