Nuestro cuerpo definitivamente no está diseñado para estar sentado durante 8 o 10 horas al día. De hecho, muchos estudios sugieren exactamente lo contrario; nuestro cuerpo necesita bastante movimiento, y permanecer inmóviles puede acarrearnos serios problemas físicos, como diabetes y problemas de corazón, sin contar con innumerables dolores y afecciones musculares y óseas.

Pero, ¿cómo evitar esto si nuestras jornadas laborales nos lo exigen? La solución está en el estiramiento. Sólo con poner en práctica algunos ejercicios sencillos en intervalos de una hora podemos estimular el flujo sanguíneo y reactivar nuestro cuerpo para reducir el dolor y la tensión asociados con las largas horas de quietud.

Antes de empezar, recuerda que el estiramiento debe doler; sólo así sabrás que lo estás haciendo bien y sentirás un verdadero descanso.

El clásico estiramiento de brazos:

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Entrelaza los dedos de ambas manos al frente con los brazos estirados y llévalos hasta arriba, estirándolos hacia atrás de tu cabeza lo más que puedas. 

Tirón de omoplato:

Entrelaza los dedos de ambas manos por detrás de tu cabeza y junta tus codos lo más que puedas mientras aprietas tus omoplatos. Repítelo 3 veces durante 10 segundos. Deberás sentir el estiramiento tanto en los omoplatos como en el pecho.

Brazos en cruz:

Aleja los brazos del cuerpo hasta que formes una cruz. Cierra las manos y gíralas hacia afuera unas 10 veces. Luego estira los brazos lo más que puedas. Repite esto 2 veces.

Tócate los dedos de los pies:

Ponte de pie con los pies juntos y las rodillas estiradas. Toca los dedos de tus pies con los dedos de tus manos permanece así 20 segundos. Repítelo 3 veces.

Pies en puntitas:

Párate derecho. Empínate en las puntas de tus pies y vuelve a la posición inicial. Hazlo unas 10 veces en 3 series para activar la circulación de las piernas.