Estudios recientes sugieren que permanecer sentado durante largos periodos de tiempo puede causar problemas cardiovasculares e incluso aumentar el riesgo de diabetes. Aunque este problema pueda ser en apariencia fácil de resolver cuando se trata de hogares o colegios, resulta mucho más complejo al relacionarlo con el mundo laboral, cuyo modelo en oficinas ha tenido transformaciones mínimas desde el siglo XX y ha sido aceptado a nivel mundial.

Cambiar las prácticas en entornos laborales por un tema de salud implica no sólo considerar la manera de relacionarnos con los espacios, sino repensar los espacios mismos, y es precisamente por eso que allí la polémica que gira en torno a las posturas corporales ha convocado a expertos en áreas como ergonomía, medicina, diseño e incluso arquitectura.

Los resultados de varias investigaciones apuntan a que trabajar de pie puede favorecer la salud y aumentar la energía y capacidad creativa de los empleados. Sin embargo, ¿qué tan factible es esta idea en el mundo laboral?

Aunque muchos están de acuerdo con que permanecer tanto tiempo sentados es perjudicial, otros consideran que renovar los espacios con escritorios que permitan estar de pie es una idea costosa, o simplemente ya están acostumbrados a sus sillas.

Según Chris Bowbly, periodista de la BBC, “lo que podría finalmente cambiar el panorama es que los costos por problemas de salud aumenten y que impedir a los empleados sentarse demasiado tiempo se convierta en una obligación legal de los empleadores”. No obstante, algunas compañías han empezado a considerar esta idea con seriedad, y otras, como la planta británica de la empresa estadounidense General Electric piensa darle al personal la posibilidad de elegir cómo desea trabajar.

Al parecer, el reto está en integrar varias áreas del conocimiento para encontrar la manera de vincular la salud con el diseño y la comodidad, sin temer a arriesgarse y a proponer cambios que pueden transformar radicalmente el futuro y la salud de las personas.