Una organización que quiere prosperar debe estar consciente de que el motor vital de su crecimiento son sus empleados, y que, por lo tanto, es su obligación ofrecerles un lugar de trabajo que apoye al máximo su desempeño y asegure su bienestar.

Para crear un espacio de trabajo que influya positivamente en la productividad, motivación, tranquilidad y creatividad de los empleados es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

-Cubrimiento de las necesidades laborales
El primer paso es elegir un lugar (o adecuar uno) que sea completamente funcional para el desarrollo de las tareas que se llevarán a cabo en la organización, para lo cual es necesario analizar los procesos y adecuar el espacio a ellos.

-Buena distribución
Antes de pensar en colores o muebles es fundamental planear y organizar el lugar de trabajo de modo que se aproveche al máximo el espacio disponible. Es importante trazar muy bien los límites entre áreas y procurar que las zonas de trabajo no se crucen con las de circulación. Hay que tener en cuenta que los espacios deben propiciar la comunicación, reducir las jerarquías e incrementar la flexibilidad en el trabajo.

-Dotación completa
Además de unos buenos equipos, es fundamental dotar a los trabajadores con una amplia oferta de servicios, que incluyan cafeterías, o cocinetas, áreas de descanso, baños con buena ventilación y un lugar para reuniones.

-Eficiencia
En el diseño de los espacios de trabajo deben ser considerados criterios de eficiencia en el uso de la energía y los recursos, así como el aprovechamiento de materiales locales y renovables.

-Buen mantenimiento
Desde el diseño, y durante la gestión del inmueble deben evaluarse continuamente los procedimientos de mantenimiento de la edificación y gestión de residuos para garantizar espacios de trabajo confortables con el menor perjuicio del medio ambiente.

-Temperatura adecuada
Contar con la temperatura adecuada es quizá uno de los puntos más difíciles de alcanzar. Se aconseja que ésta se mantenga alrededor de los 17° o 20°, aunque lo mejor es que sean los mismos trabajadores quienes tengan control sobre estas condiciones. Para ello, la solución más directa y ecológica es una: ventanas.

-Acceso a la naturaleza
Es importante replicar, en lugares de trabajo, el vínculo emocional que hay entre seres humanos y otros sistemas vivos, debido a que ello promueve activaciones emocionales capaces de generar paz y bienestar. La posibilidad de ver un paisaje natural (o al menos algo de verde), un atardecer, la lluvia, etc., crea variaciones sensoriales importantes, que incluyen la sensación de libertad.

-Luz del día
Este es uno de los factores más importantes. La luz del día regula los ritmos circadianos y los ciclos de vigilia y sueño, así que una persona que no tiene acceso ella, podrá generar trastornos de sueño y estrés, entre otros, lo cual, inevitablemente, se verá reflejado en su humor y productividad. Asimismo, entre más luz natural entre a un espacio de trabajo, menor será el consumo de energía eléctrica en iluminación, lo cual tiene repercusiones económicas y ambientales positivas.

-Mobiliario ergonómico y funcional
El factor humano en el diseño del mobiliario es decisivo para el confort y la salud de los trabajadores. Éste debe adaptarse de forma inteligente a las diferentes actividades de los trabajadores, y debe ser sencillo, ajustable y cómodo para incrementar la concentración y la disposición para el trabajo.