Ahora que ya tienes un plan de negocios escrito, que has elegido una ubicación y que tienes un menú en la cabeza, ha llegado el momento de pensar en el diseño que quieres para el espacio que les darás a las personas que te visiten. Pero, ¿por dónde empezar? Aquí te diremos qué tener en cuenta y cómo priorizar lo que debes hacer.

Construye un plan de marca

Un restaurante es sobre todo, una marca y, como tal, una experiencia única. Por eso es importante contar con un asesor que pueda asegurarse de que el diseño de tu espacio esté perfectamente vinculado con las demás acciones de mercadeo de tu marca. Recuerda que todo en una marca debe ser coherente y antes de pensar en un diseño, debes contar con un concepto claro que definirá desde el lenguaje de tus comunicaciones hasta el color de tus paredes.

Elabora un presupuesto

Una vez tengas claro el plan y el concepto para tu marca, elabora un presupuesto exacto que te permita definir los alcances de tu inversión. Por ningún motivo empieces el proceso de diseño sin antes saber cuánto costará hacer todo lo que sugiere tu plan o sin saber exactamente con cuánto cuentas para ello.

Evalúa las necesidades de tu espacio

El diseño de tu espacio debe contemplar también las adecuaciones necesarias para que el lugar sea apropiado para trabajar con comida. Ten en cuenta los siguientes aspectos: ventilación, iluminación, almacenamiento, acústica, sistema de residuos, baños, espacios de tráfico y parqueaderos.

Haz bocetos

Elabora bocetos de todos los espacios en tu restaurante que te permitan tener una vista previa sobre cómo el público verá y vivirá cada momento de su experiencia. Asegúrate de que estos bocetos sean tan detallados como sea posible y de que sigan el concepto y, uno a uno, los puntos de tu plan.

¡Haz realidad tus bocetos!

Una vez los bocetos hayan sido construidos y aprobados en su totalidad, busca cómo materializar cada parte de ellos; asegúrate de recurrir siempre a un especialista en cada uno de los elementos. Ten en cuenta que un cambio en cualquier punto debe implicar una revisión de todo el plan; si, por ejemplo, la iluminación que elegiste fue reemplazada por otra, es necesario verificar que los colores de las paredes o de los muebles no se vean afectados, o que se cambien de acuerdo a la nueva iluminación y que se revisen otros puntos donde esto pueda tener un impacto.

Lee también: 7 COSAS QUE TODO RESTAURANTE DEBE EVITAR PARA MEJORAR LA EXPERIENCIA DE LOS COMENSALES