Música sin control

Todos lo sabemos; la música es fundamental a la hora de crear una atmósfera para cualquier tipo de público, pero ésta siempre debe ser cuidadosamente elegida y corresponder con el concepto general del establecimiento, jamás debe depender del gusto de los empleados y debe siempre estar a un volumen acorde con el tamaño del lugar y permitir a los comensales escucharse entre ellos.

Televisores con contenidos desagradables

En primer lugar, hay que decir que la presencia o ausencia de televisores en un restaurante depende únicamente del concepto y del tipo de experiencia que quiera trasmitirse a los visitantes; de modo que no es una obligación incluirlos en un establecimiento. Por otro lado, los contenidos que éstos proyecten deben también ser elegidos minuciosamente; no hay nada peor que encontrarse con comerciales o noticias desagradables al momento de la comida; hay que recordar que TODO en el ambiente de un restaurante puede definir la calidad de la experiencia de un comensal.

Luz blanca o demasiado intensa

Es momento de dejarle la luz blanca a los consultorios odontológicos; las luces de los restaurantes deben generar calidez en el ambiente y modificar su intensidad según la hora:

  • Para el desayuno se recomienda poner mucha luz pues las personas querrán leer el periódico o trabajar en su computador a esta hora. 
  • Durante el almuerzo se sugiere que la luz sea moderada para incentivar la alta rotación de clientes, que es especialmente necesaria para las carreras de esta hora del día, sobre todo si se trata de un restaurante de comidas rápidas.
  • La hora de la cena requiere una baja intensidad de luz para crear un ambiente íntimo y relajado. Pero es importante tener en cuenta que las luces demasiado bajas pueden impedir que los comensales lean con claridad el menú o que vean las caras de sus acompañantes. Hay que buscar siempre un buen balance.

Preguntas inoportunas

Si bien es importante asegurarse de que todo esté bien en cada mesa, es fundamental pedirles a los meseros que no pregunten a los comensales si la comida está bien a la mitad de un bocado; hay que saber en qué momento acercarse para no interrumpir.

No avisar cuando algo se acaba

Si alguno de los ingredientes o platos de la carta no está disponible es necesario advertírselo a los comensales tan pronto se les entregue el menú. Es terrible para ellos tener que decidir dos veces, y peor, hacerse la idea de que van a comer algo sólo para llevarse una decepción.

Demasiadas opciones en el menú

Un menú con demasiadas opciones, lejos de comunicar variedad, puede convertirse en una molestia para los comensales; en primer lugar porque puede indicar que el establecimiento no tiene una especialidad y segundo, porque nadie con hambre quiere tener que demorarse decidiendo qué va a comer. Lo mejor siempre es ofrecer una carta corta pero ganadora; que contenga no muchos platos, pero sí los mejores platos.

Hacer que la gente se levante hasta la caja a pagar

Muchos restaurantes aún exigen a sus clientes dirigirse hasta la caja cuando requieren hacer pagos con medios magnéticos. Pero hay que recordar que, así vayan de salida, las personas no reciben de buena forma el hecho de que un restaurante no cuente con datáfonos o que tengan que desplazarse hasta otra parte para pagar; es necesario tener en cuenta que, en este tipo de espacios, las personas buscan comodidad, facilidad, rapidez y accesibilidad.

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