Aunque la realidad del trabajo ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, en gran parte debido a la revolución digital, podemos notar, con preocupación, que los espacios laborales de hoy y los de hace treinta años tienen todavía muchísimo en común. La pregunta es entonces: si el trabajo ha evolucionado tanto, ¿por qué los espacios de trabajo no lo han hecho de la misma manera? Y, sobre todo, ¿cómo hacer que estos espacios respondan a las nuevas exigencias de nuestros días?

A continuación, algunas claves para crear espacios de trabajo innovadores, saludables y contemporáneos:

-Una oficina acorde con las nuevas dinámicas laborales es aquella en la que se logra balancear el espacio con áreas para diferentes propósitos (actividades informales, de privacidad, de colaboración, etc.). Puede decirse que una oficina ideal es la que, de alguna manera, refleja a la ciudad en su distribución. Es decir, que brinda a sus usuarios la posibilidad de tener ambientes y experiencias distintas dentro de un mismo espacio. Ahora bien, esta tendencia no busca ofrecer mil zonas diferentes para desarrollar tareas específicas, sino brindar un sólo espacio que sea versátil y logre adaptarse a varios tipos de actividades.

-La oficina tradicional, con espacios muy cerrados, con cubículos y barreras entre los empleados, es ya cosa del pasado. En su lugar, hay que buscar espacios de trabajo cada vez menos enfocados en lo individual y más abiertos a la comunicación y al trabajo en grupo. En ese sentido, las paredes son cada vez más prescindibles, puesto que eliminan la sensación de amplitud y provocan rigidez en el ambiente. Es preferible incorporar divisiones móviles que permitan separar espacios y a su vez mantenerlos relacionados visualmente.

-El diseño de oficinas basado en la jerarquía es una herencia de la época industrial que se ha conservado hasta nuestros días. No obstante, los nuevos espacios laborales deben ser distribuidos en función de las actividades que se tengan que desempeñar, y no en el rango de los empleados. Para esto es importante analizar qué procesos se espera que tengan lugar en la oficina y con qué frecuencia; por ejemplo, no hay por qué dedicar una zona privada para 15 personas si lo habitual allí es que las reuniones sean máximo entre 4 personas. Se trata de estudiar muy bien el flujo de trabajo para planear la distribución del espacio, de modo que nada en él sobre o haga falta.

-Un aspecto determinante en los nuevos espacios de trabajo es el mobiliario, pues es allí donde se ve representado el cambio que puede impactar más directamente a los empleados. Según lo revelan los más recientes estudios en ergonomía, trabajar sentado tanto tiempo conlleva consecuencias negativas para la salud. Así que muchas empresas alrededor del mundo ahora brindan a sus empleados la posibilidad de elegir cómo trabajar, así como las herramientas adecuadas para hacerlo. Por eso, el mobiliario que protagoniza las últimas tendencias para oficinas es del todo ajustable, permite incluso trabajar de pie, es 100% ergonómico, móvil, desarmable y multifuncional. Es, y debe ser, una plataforma perfecta para incrementar la productividad y efectividad de los trabajadores.

-Las oficinas son cada vez menos genéricas, pues la decoración, lejos de representar un asunto superficial, se ha convertido en un instrumento poderoso de expresión. Es importante que los espacios de trabajo sean parte de la identidad de una compañía y logren comunicar sus valores, ideas y ambiciones. Las oficinas de hoy deben configurarse como espacios donde sus usuarios quieren estar, y no donde tienen que estar; es por eso que es necesario enfocarse en aspectos que van más allá de la funcionalidad y que apelan a lo emocional, justamente, para favorecer la inspiración y conectar, de una forma más personal, a los trabajadores con su entorno. La tendencia más fuerte en decoración para las nuevas oficinas son los jardines interiores, los muros verdes, los espejos de agua y todo aquello que pueda llevar la naturaleza al interior de estos espacios, tanto para generar una sensación de tranquilidad, como para traer vida y mejorar la calidad del aire.

Un espacio laboral concebido a partir de estas tendencias, de nuestra realidad y de las formas actuales de trabajo, no es, necesariamente, más costoso que una oficina tradicional. Por el contrario, representa la posibilidad de ahorrar espacio y consumo de recursos y energía; constituye una oportunidad para aumentar la rentabilidad, productividad y bienestar.