Ya sea por una mudanza, una remodelación o sólo porque ya es necesario cambiar, la compra de sillas para oficinas puede ser realmente abrumadora, en especial por la cantidad de opciones que hay en el mercado. Para ayudarte en este proceso te decimos algunas cosas que debes evitar a la hora de elegir y comprar el mobiliario nuevo.

Comprar sin plan

Asegúrate de crear un plan antes de empezar a buscar sillas. Debes tener claro el número de sillas que requieres, así como las características que éstas deben tener para suplir perfectamente las necesidades de tus empleados y los usos que éstos vayan a darles. Haz una pequeña encuesta entre tus empleados y pregúntales cómo se sienten con el mobiliario actual y cómo les gustaría que fuera el nuevo.

Ten en cuenta que, si en tu oficina se desarrollan tareas muy distintas puede que incluso sea necesario comprar varios tipos de sillas.

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Dejar de lado el bienestar

Cuando se trata de mobiliario para oficinas, lo más importante es la ergonomía; después de todo es el principal apoyo de nuestro cuerpo durante largas jornadas diarias. Una silla incómoda sólo puede resultar en baja productividad y problemas físicos de todo tipo. Recuerda que la ergonomía es la clave del bienestar y la seguridad en el trabajo.

Comprar sin probar las sillas

No hay forma de saber si las sillas cumplen con los requisitos de comodidad y funcionalidad que esperas si no te sientas en ellas; no te tomará mucho tiempo y podría ahorrarte mucho dinero. Contempla la opción de llevar a algunos empleados a esta prueba; no sólo te facilitarán la elección de las sillas; también los harás sentir importantes en la toma de decisiones de tu empresa.

Sacrificar la calidad por el precio

Cuando se trata de negocios todos buscan reducir los costos al máximo, pero sacrificar la calidad del mobiliario es imperdonable para una empresa; pues se trata de algo que impactará directamente en la productividad de la compañía y en la calidad de vida de los empleados. Ten cuidado, porque detrás de las gangas suele haber materiales deficientes, manufactura precaria y fallas prematuras. Si encontraste una silla con una garantía de varios años y con buenos servicios posventa, entonces estás frente a un producto de buena calidad.